Activistas por la educación, estudiantes y representantes de agencias del Sistema ONU discuten retos para la implementación de la Agenda 2030 en América Latina y el Caribe

dsc0352611 de noviembre de 2016

Por Fabíola Munhoz, de CLADE

La CLADE realizó ayer, 10 de noviembre, en Ciudad México, el Conversatorio con Estudiantes de Secundaria “La Implementación de la Agenda de Educación 2030 en América Latina y el Caribe”. El evento tuvo el apoyo de UNICEF para América Latina y el Caribe (UNICEF LACRO) y OSFAM-IBIS, además de la red Incidencia Civil en la Educación (ICE) como anfitriona.

En la apertura del encuentro, Ingrid Sánchez de UNICEF LACRO, Guillermo Alonso de la red ICE, y Camilla Croso, coordinadora general de la CLADE, dieron las bienvenidas a las y los presentes. En su intervención, Alonso destacó la importancia del diálogo intergeneracional y la apertura para el aprendizaje desde las experiencias de las y los adolescentes y jóvenes, para que se pueda alcanzar una educación emancipadora y garante de derechos. “Hoy en nuestra región observamos tendencias a cambiar nuestras libertades por la seguridad, a través de políticas que imponen la criminalización y la violencia contra los movimientos sociales. Tenemos que retomar nuestra libertad de manifestación y lucha, como lo reivindica el movimiento estudiantil”, añadió.

A su vez, Sánchez destacó que se debe garantizar el derecho a una educación emancipadora para todas las personas, y que la misma debe ser pertinente, flexible, equitativa e inclusiva, desde la perspectiva de la construcción de la paz y la participación social. “Los gobiernos deben cumplir el compromiso que firmaron en la Convención de los Derechos del Niño, y respetar el derecho a la participación de las y los niños y adolescentes, escuchando sus demandas y ofreciéndoles alternativas de educación de calidad que satisfagan sus necesidades e sean accesibles a todas y todos, sin discriminaciones”.

Camilla Croso, en seguida, destacó como principales apuestas de la CLADE en su labor de incidencia por la garantía de una educación secundaria garante de derechos, la lucha por el fortalecimiento de la educación como un derecho humano y la consolidación de las democracias en la región. “En alianza con los foros nacionales miembros de la CLADE, hemos desarrollado consultas a las y los estudiantes de secundaria de la región, con miras a recoger sus propuestas y tenerlas en cuenta en nuestros procesos de incidencia ante las políticas públicas nacionales, regionales e internacionales. Es extremamente importante involucrar a las y los estudiantes en la implementación de la Agenda de Educación 2030 y en el debate sobre qué es una educación emancipadora y garante de derechos, especialmente ante el actual contexto regional e internacional regresivo para los derechos humanos y las democracias”.

La Agenda de Educación 2030 y su regionalización en América Latina y el Caribe – A continuación, Croso recordó que la Agenda de Educación 2030 está compuesta del objetivo 4 – de Educación – de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que se adoptaron en septiembre de 2015 y deberán ser cumplidos hasta el 2030, así como del Marco de Acción para la Educación 2030, que se adoptó en noviembre de 2015 y desarrolla y profundiza las metas del Objetivo 4, definiendo medios para su implementación.

A continuación, Humberto Soto, de CEPAL, y Laura Becerra, de Equipo Pueblo de México, dsc03555comentaron la regionalización de la Agenda 2030 y los mecanismos de seguimiento al cumplimiento de estos objetivos en la región.

En su ponencia, Soto destacó dimensiones clave y desafíos de la implementación de la Agenda de Desarrollo 2030. Recordó que la misma es universal e indivisible, además de integral, puesto que propone eslabones críticos entre lo social, lo económico y lo ambiental, con la igualdad de derechos y la igualdad de género en el centro de sus objetivos. Asimismo, la Agenda propone la eliminación de la pobreza como imperativo ético y establece vínculos entre la paz, seguridad, derechos y desarrollo.

Sin embargo, como gran desafío para su implementación destacó la necesidad de definir los recursos necesarios, a través de mayor gobernanza financiera y tributaria para cerrar las brechas de financiamiento, tecnológicas y comerciales entre los países y pueblos. Además planteó la importancia de la articulación entre distintos sectores de la sociedad en el seguimiento y presión por el cumplimiento de la Agenda 2030. “Es necesario crear nuevas coaliciones y capacidades entre el Estado, el mercado y la ciudadanía”, subrayó [mira aquí su presentación completa].

A su vez, Laura Becerra destacó que, para participar en el seguimiento e implementación de la Agenda 2030, la sociedad civil debe antes conocer los compromisos asumidos por sus países, y elegir mecanismos y formas de participar en el seguimiento a estos acuerdos. “El desarrollo de indicadores nacionales es una forma de participar, así como la elaboración y presentación de informes alternativos desde la sociedad civil ante los mecanismos de seguimiento y monitoreo que establece la ONU”.

Concluyó diciendo que se deben garantizar espacios de participación social efectivos y vinculantes en el desarrollo y el seguimiento de planes nacionales de desarrollo, y que estos deben respetar e implementar la Agenda 2030. “La sociedad civil tiene que incidir para que el cumplimiento de la Agenda 2030 en los contextos nacionales no se impulse de manera segmentada, sino desde la mirada de la integralidad de derechos que proponen los ODS”.

La Agenda 2030 y las luchas del movimiento estudiantil en la región – Después del debate sobre la regionalización de los ODS, las y los estudiantes de secundaria de siete países de la región que estaban presentes en el conversatorio, se dividieron en grupos para reflexionar sobre de qué manera la Agenda de Educación 2030 podría contribuir con sus luchas y cuáles son los principales desafíos para la implementación de estas metas en sus países.

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Entre las varias opiniones y sugerencias compartidas después por las y los estudiantes en el plenario, se destacó el reconocimiento de la Agenda de Educación 2030 como un importante instrumento de incidencia y lucha por el derecho humano a la educación, y se apuntaron como principales desafíos para su implementación: los recortes de presupuesto educativo que se impulsan en distintos países de la región, especialmente en Argentina y Brasil; la falta de docentes graduadas/os y valorizadas/os; el bajo nivel de conocimiento e información de las comunidades educativas y los movimientos sociales sobre el contenido de la Agenda 2030; la falta de espacio para la participación social y la fuerte criminalización y represión a la protesta; la discriminación social, étnica y de género en los contextos escolares; y el crecimiento de tendencias que favorecen  la privatización de la educación en detrimento de su garantía como un derecho humano, público, gratuito y universal.